Financiación para mi empresa: diferentes alternativas

La inmensa mayoría de las personas no tienen medios propios para montar una empresa. Lo más normal es acudir a un tercer actor que te facilite capital para poder emprender. En este artículo vamos a detallar cuales son las principales maneras para conseguir financiación para tu empresa.

Subvención de una administración

Son ayudas a emprendedores que dan, ayuntamientos, Comunidades Autónomas y el Estado Central. Lo malo es que son muy limitadas: se pueden considerar más un incentivo que financiación en sí. La parte positiva es que en la mayoría de los casos se trata de ayudas que no requieren devolución.

Ayudas del círculo cercano

Por lo general se trata de ayudas limitadas, al menos que tu entorno, familia o amigos dispongan de un gran capital para invertir. Tiene como punto a favor que, al ser un acreedor de confianza, puedes plantear flexibilidad a la hora de devolver la cantidad aportada y que es raro que exijan aval.

Business angels

Se trata de inversores privados que no solo se limitan a aportar capital, sino también experiencia y contactos. Aunque suene muy bien, lo más común es que se involucren mucho en el negocio, por lo que no parece una opción ideal si uno monta una empresa para convertirse en “su propio jefe”

Capital riesgo

Son entidades que buscan adquirir participaciones en empresas y que cuentan con una gran solvencia y las condiciones quedan pactadas (y son respetadas), ya que estos fondos están altamente regulados. Eso sí, son muy poco flexibles y buscan hacer una inversión puntual con el único objetivo de sacar beneficio. No suele ser una opción si tu empresa no está ya operativa o si no tiene un gran potencial de crecimiento.

Préstamo participativo

Se trata de un método por el que el inversor aporta un capital, pero que luego se lleva parte de ls beneficios que da la empresa. Se puede decir que el destino del empresario y el acreedor están ligados. SI la empresa va bien, ganan los dos, pero si va mal, el prestamista pierda la inversión.

Crowfunding

Es l que tradicionalmente se conoce como mecenazgo: uno colectivo. Se pide financiación a la colectividad (normalmente a través de internet) y se compensa a los inversores con alguna ventaja relacionada con el proyecto financiado o, incluso, con parte del beneficio. Tiene como inconveniente que no se puede planificar la cantidad de dinero que se va a recibir.

Financiación bancaria

La última de la que os hablamos, pero la más común. Eso el dinero te lo conceden si tu proyecto es serio, realista y está trabajado. Hay que detallar donde se va a usar el dinero reclamado y como se piensa devolverlo. Es la más indicada (y realista) para los nuevos proyectos porque, seguramente, si un banco te deniega el crédito, es porque tu proyecta no era lo suficientemente viable.

En la práctica totalidad de las formas de financiación que he descrito hay un requisito común: demostrar la solvencia financiera de uno mismo. Lo normal es que los acreedores exijan un informe de solvencia o consulten las deudas que tengas pendiente por su cuenta. Por ello, es fundamental tener clara la situación financiera personal. Ibercheck ofrece un completo informe con esta información en 24 horas, en comparación con los casi dos meses que gestionan este tipo de base de datos suelen tardar dos meses de media en contestar.

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