Informe de solvencia, ¿Cómo es su actualidad?

 

Cada vez existen más personas físicas y personas jurídicas que demandan un Informe de solvencia

Para evitar encontrarnos con una situación desagradable a la hora de cobrar una deuda de un proveedor o el alquiler a un inquilino, un informe de solvencia económica nos ahorrarán más de un disgusto. La situación económica actual ha generado problemas financieros en tantos sectores que es normal que ante lo desconocido nos mostremos reticentes.

Gracias a un informe de solvencia sabremos si una persona o nosotros mismos estamos presentes en alguno de los numerosos listados de morosos que existen. Y quizá esa información nos ayude a la hora de tomar una decisión económica importante.

Análisis de solvencia

Lo primero que tenemos que saber es que en un análisis de solvencia no solamente se tienen en cuenta los datos bancarios. Es posible que nuestra liquidez sea mínima o nula, pero que sí tengamos solvencia patrimonial porque el domicilio está a nuestro nombre. En caso de morosidad, si no hubiera liquidez, el demandante puede reclamar que la deuda se salde mediante la solvencia patrimonial del moroso. Para analizar la solvencia de una empresa en lugar de una persona se aplica el mismo criterio.

En las listas de morosos puede aparecer cualquiera, y por causas que pueden ser tan insignificantes como una factura de teléfono pendiente. Los bancos tienen acceso a esas bases de datos, y no haber saldado a tiempo la deuda con la compañía telefónica puede dar lugar a que nos rechacen una hipoteca. Por eso cada vez hay más empresas que se dedican a hacer análisis de solvencia. En esos informes se detalla la deuda contraída, y además podemos ver la información de qué acreedor es el que ha dado parte para que se nos incluya en la lista.

Quizá por esta situación de crisis actual también es común que sean los propios clientes o las empresas las que pongan a disposición de sus contratantes un informe de solvencia personal. Así conocen de primera mano si aparecen o no en las listas de morosos, y ponen en conocimiento de un posible contratante el estado de liquidez, la solvencia patrimonial o la solvencia de una empresa a la hora de hacer frente a pagos. Este gesto aporta fiabilidad a la empresa o la persona, por lo que los proveedores prefieren siempre hacer negocios con ellos, conociendo que serán capaces de responder a la hora de liquidar deudas.

 Situación actual del informe de solvencia

Normalmente, las empresas que acceden a las bases de datos de morosidad solicitan previamente el consentimiento a la persona investigada. Si la persona recibe este requerimiento y no tiene nada que esconder tiende a aceptar que sus datos sean consultados. Cuando alguien se niega a que su solvencia sea investigada, habitualmente es porque esconde algo que no le interesa que salga a la luz.

El año 2012 fue el pero año en la economía reciente que se ha vivido en España. La tasa de paro ha estado en cotas muy altas, el trabajo se ha precarizado, y se superaron los ratios de morosidad en los picos más altos registrados. Pero aunque poco a poco la economía parece que se va estabilizando, lo cierto es que el índice de morosidad sigue siendo muy elevado. La crisis ha sido muy profunda, y aún tardaremos años en recuperar la solvencia de otros tiempos.

Es evidente que aquellos que han dejado de pagar gastos básicos, como la luz, el agua, la hipoteca o el gas son, en su gran mayoría, personas que como consecuencia de la situación se ven obligadas a ello. Nadie deja de pagar los servicios básicos si tiene cómo hacerles frente. Pero más allá de esa situación inconveniente para las grandes empresas y la banca, está la situación de desamparo en la que se han visto muchas pymes nacionales. Y es que son las pymes quienes más han sufrido la morosidad de clientes que han contratado sus servicios y que después han dejado de pagarlos alegando falta de liquidez.

El acreedor, que es la persona que tiene derecho a cobrar por su trabajo, se encuentra totalmente desprotegido en esta situación. Las grandes empresas, las multinacionales o los bancos pueden permitirse contratar abogados de prestigio y obligar a sus deudores a pagar sus deudas. Pero un pequeño empresario, una pyme media, no tiene esa posibilidad. Lo que sí que pueden hacer para no verse en esa situación desagradable es acceder a un fichero de morosos para comprobar la solvencia económica de una empresa o de un particular. Iberckeck al ser una empresa especializada en elaborar análisis de solvencia, lo que hace posible detectar si un posible cliente o proveedor puede darnos más disgustos que alegrías.

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